sábado, 29 de septiembre de 2007

De la Relatividad Especial (3a parte)

Uno anda ajetreado con la universidad y demás estos días y por eso he tardado tanto en escribir esta tercera parte y final. Dudo que alguien haya estado mordiéndose las uñas por ello, pero tengo que decirlo, ¿no?

Lo dicho, en esta tercera parte quiero comentar otra consecuencia de la relatividad especial totalmente trascendental, el objetivo principal de estos tres textos. No hace falta decir que la lectura -y comprensión- de la primera y segunda parte es necesario. Bueno, no del todo, pero va bien para que no tengáis la sensación de que os estoy vendiendo la moto.



No cabe duda de que si os preguntan qué hicisteis ayer podréis contestar con más o menos acierto, pero estaréis de acuerdo conmigo de que lo que sucedió ayer son sucesos invariables, están en nuestra memoria y nada podemos hacer ni para cambiarlos. El pasado es algo cierto, en el sentido de que es algo que ya ha sucedido, algo inalterable.

En cambio, no sabéis qué sucederá mañana. Quizá comeréis paella, o quizá sopa; quizá os llame ese amigo, quizá no... estaremos de acuerdo en que el futuro es realmente incierto. No sabemos qué sucederá, todo está en el aire. La única forma de saber qué sucederá exactamente mañana es esperar a que la línea del presente alcance, con su avance inexorable, el futuro y convierta lo incierto en cierto, en inalterable.

Hagamos ahora otro experimento mental y recordemos los diagramas de los conos de luz y de las superfícies del presente que comentamos en la segunda parte y echemos un vistazo a la siguiente figura:



Vemos otra vez a dos observadores, Rojo y Azul, y sus respectivas líneas de presente, que dividen su pasado y su futuro. Vemos también dos sucesos, A y B, que tienen lugar en algún punto de este espaciotiempo. Analicemos a Rojo: para él, el suceso B se encuentra en el pasado, mientras que el suceso A, aún está por suceder. En cambio, para Azul, es A el que se encuentra en el pasado mientras B tendrá lugar en su futuro. Es decir, un suceso en el pasado cierto de Azul puede ser un suceso en el futuro incierto de Rojo. Pero ahora, ¿cómo podemos asegurar que el futuro es incierto si realmente lo que hay en él son sucesos que, para otros observadores, forman parte del pasado y son totalmente ciertos?

Es decir, cuando Rojo y Azul se encuentren y discutan sobre los sucesos A y B, no habrá acuerdo. Uno asegurará que uno pertenecía al pasado pero para el otro observador, ese mismo suceso en ese mismo instante ¡pertenecía al futuro!

De aquí se extrae una consecuencia totalmente fundamental: no es que sea el pasado el que esté definido, ni siquiera que todo lo que sucede ahora mismo está determinado ¡sino que absolutamente TODO el espaciotiempo está determinado! Desde el inicio de los tiempos hasta la misma muerte del Universo, todo está determinado y fijado. El Universo, es decir, el espaciotiempo, existe, sin más. La ilusión que tenemos de que el tiempo relamente está fluyendo es simplemente a causa de la falta de simentría entre dimensiones (tres espaciales y una temporal).

Eso es, lo que haremos mañana está determinado. Y no solo eso. Nuestra vida y nuestra muerte están determinadas, son sucesos perfectamente definidos e inalterables del espaciotiempo. Esta parece ser la misma conclusión a la que llegó Einstein, tal como comenta Roger Penrose en "La nueva mente del emperador".



Todo y que este resultado es realmente sorprendente, es cierto que uno tiene una cierta incomodidad, impotencia quizá, cuando se encuentra con una sentencia tan fuerte. Pero hay algunos puntos oscuros (A partir de aquí hay algunos conceptos que no explicaré).

La primera pregunta surge de modo natural: ¿qué papel tiene el indeterminismo cuántico en todo esto? Roger Penrose apuesta por una Teoría de Gravedad Cuántica en la que el indeterminismo no sea tal, sino que simplemente sea incomutabilidad. Es decir, que el futuro de una partícula estaría determinado, pero a la vez poseería una característica escencialmente incomputable, lo que a efectos prácticos nos devuelve al modelo en que nos es imposible asegurar nada sobre el futuro.

La otra pregunta también es obligada: si todo está determinado y el fluir del tiempo es solamente una sensación, ¿porqué recordamos el pasado y no el futuro? ¿porqué existe esta distinción tan fuerte entre lo que fué y lo que aún tiene que suceder? Aquí sí que ya no puedo ni sé dar pistas de por dónde irían los tiros. Parece que la entropía pudiera tener algo que ver, pero no lo veo claro.

Quizá es que lo realmente importante está en el cerebro y la forma con la que procesa los datos, gestiona la memoria y el significado real de la consciencia. Quizá el área más desconocida de todo el universo sea realmente nuestro cerebro y sea ahí donde se esconden las respuestas a todo. Quizá la física del futuro, sea lo que sea que signifique esta palabra, nos ayude a comprender qué demonios está sucediendo.

La verdad es que mis conocimientos terminan aquí (de hecho, terminaron hace algunos párrafos) y ya poco más puedo hacer a parte de soltar preguntas e hipótesis bastante dudosas al aire.



Espero que con estos tres textos haya logrado algunas cosas. Primera, que las ideas profundas que quería comunicar hayan llegado a aquél que lo haya leído. Segundo, mostrar la verdadera esencia y el verdadero motor de la física, lejos de esas pesadas y aburridas clases de bachillerato (y a veces, de universidad).

Y aquí termina todo esto. Para cualquier cosa ya sabéis: dejad un comentario o lo que sea. Suerte para el día de mañana: vete a saber las sorpresas que, gracias a Dios, oculta.

Saludos.

2 comentarios:

L. Diaz dijo...

Excelente artículo, es bastante ilustrativo. ¿podrías volver a cargar las imágenes de las partes 2 y 3? por que como dicen por ahi. una imagen es mejor que mil palabras.

saludos desde Chile.

tabris dijo...

Gracias por el comentario. No me había dado cuenta de que las imágenes se habían "marchado". Ahora ya están de vuelta.

Saludos y gracias por visitar el blog ^^.