
Hijo de madre judía nacionalizada estadounidense y padre alemán, nació en Estados Unidos en 1943. Sus padres se separaron cuando él tenía dos años y a los siete, su hermana le enseñó a jugar al ajedrez. En poco tiempo ya vencía a su hermana y necesitó de jugadores más fuertes, así que se inscribió al club de ajedrez de su ciudad. A partir de ese momento, el ascenso de Bobby fué imparable. A los 13 años jugó contra Donald Byrne la denominada "partida del siglo" (verla online) y dos años más tarde se convertiría en el Gran Maestro más joven de la historia en aquel momento.

A pesar del currículum que ya tenía a los 15 años, sus mayores éxitos se hicieron de rogar, ya sea por su comportamiento caótico e irracional o por la razón que fuese, Fischer no entró en la verdadera élite del ajedrez hasta años más tarde, donde acabaría saltando a la cumbre con el torneo mundial de 1972. Venció el torneo de candidatos, ganandose así el derecho a enfrentarse a Boris Spassky por la lucha al título de mejor jugador del mundo.

Este encuentro contra Spassky, llamado "el match del siglo", traspasó las fronteras del ajedrez como deporte y simbolizó la continuación de la guerra fría entre la antiga URSS, representada por Spassky y los EEUU, con Fischer. Debido a esto, el encuentro tuvo una repercusión mediática brutal y los gobiernos de ambos países se volcaron en el acto. Aunque quitando los simbolismos, el match ya de por sí tenía una importacia increíble: Spassky hacía tiempo que era campeón del mundo y que nadie le ganaba en un match, mientras que Fischer, que estuvo muchos años desaparecido, ahora había vuelto y había ganado el torneo de candidatos con una facilidad insultante.


Desde entonces, jamás volvió a jugar en público y llevó una vida llena de excentricidades. Hasta 1992, veinte años después del match del siglo. Fischer aceptó jugar de nuevo (se dice que fué una jovencita de 19 años llamada Zita Rajcsanyi la que realmente convenció a Fischer para jugar) contra Spassky para conmemorar la fecha. Volvió a ganar y se quedó con el premio de 3 millones de dólares. Pero este segundo match se celebró en la antigua Yugoslavia, terreno bajo el bloqueo de EEUU, y Fischer fué considerado un traidor y entró en las listas de fugitivos de la FBI y la CIA. Fischer desapareció de nuevo.

"De forma implacable y con una exigencia sin compromiso, mejoró las condiciones del juego, la consideración social del ajedrez y de los ajedrecistas. Fischer modernizó en la práctica aspectos arcaicos del juego y hubiera llevado a cabo por completo la conversión del ajedrez al profesionalismo de no haber descarrilado en el camino. Pero algunos demonios de su carácter y un excesivo individualismo acabaron por convertirlo en un ermitaño" - Garry Kasparov.
"Por carácter, Fischer es espontáneo y orgulloso. Dice lo que piensa. Pero a este tipo de personas les resulta muy difícil vivir en una sociedad moderna, y me parece que Fischer se encuentra muy sólo. Ésta es una de sus tragedias..." - Boris Spassky.
"Es difícil jugar contra la teoría de Einstein" - Mihail Tahl.
"El hecho de que la personalidad de Fischer ejerce un fuerte efecto sobre su oponente no ofrece dudas. Ese largo rostro de fanático que se cierne de forma constante sobre el tablero, los ojos ardientes, la exclusión del mundo exterior. Esos dedos largos, que retiran implacablemente piezas y peones del tablero... Así es cómo los rivales de Fischer pierden el control de sí mismos" - Alexander Kotov.
"El mundo le recordará siempre como el mejor de todos los tiempos, el más genial, el más despiadado. Sus partidas no admiten detractores. Ajedrez en estado puro, la claridad y elegancia de Capablanca, el instinto asesino de Alekhine y la fortaleza mental y determinación de Lasker: eso era Fischer. No hay duda de que si alguien se acercó a la perfección en este noble arte, ese fue Robert James Fischer" - Miguel Illescas.
"Chess is war over the board. The object is to crush the opponent's mind." - Bobby Fischer
"I am the best player in the world and I am here to prove it." - Bobby Fischer