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jueves, 7 de enero de 2010

Kim Peek ha muerto

Me enteré de la existencia de Kim Peek hará como dos veranos gracias a que un buen amigo me habló de él, he querido escribir sobre este fenómeno en varias ocasiones, pero nunca me ha terminado de dar por ahí. Pero resulta que, mientras estaba dando unas vueltas por las cuatro cosas que suelo leer en la red, me entero de que Kim Peek ha muerto. Murió de un ataque al corazón el pasado 19 de diciembre a los 58 años.

¿Que quién es -fue- este hombre? Sigamos que era algo así como un super savant, el rey de ellos, esas personas con un cierto grado de desorden mental pero que, sin embargo, poseen habilidades que van más allá de lo que uno pueda imaginar. Y, como decía antes, parece ser que Kim Peek era de los casos más bestias.

Nació con un problema en el cerebro, algo relacionado con la conexión entre los dos hemisferios. Esto, además de producirle serios desequilibrios mentales, parece que le obsequió con una memoria descomunal. Según su padre, tiene recuerdos desde que tenía 16 meses. Leía libros enteros y después los recitaba de pe a pa para demostrar que los había memorizado. Lo hacía en una hora porque empleaba 8 segundos en leer dos páginas, una con cada ojo. Se dice que en su cabeza habían más de 12000 libros, letra por letra. Aprendió a tocar el piano, y podía tocar canciones que había oído una sola vez 10 años atrás. Podía contar más de cien puntos en menos de un segundo. Reternía las fechas y su día de la semana miles y miles de años atrás y hacía adelante. Y suma y sigue.

Pese a ello, tenía un Ci de 70 y poco. No era capaz de entender nada de lo que leía, simplemente lo memorizaba, exactamente como un ordenador. Por eso se ganó el nombre de 'Kimputer'. Es más, ni siquiera podía vestirse solo, su padre tenía que ayudarle. Por último, la peli de Rain Man se basa en él -no la he visto, tengo que hacerlo-.


Dejo la primera parte (de 5) de un reportaje sobre él. Merece la pena, la verdad, merece mucho la pena. Aunque da un reguto agridulce bastante jodido.





PD: He hehco dos entradas en un día, ¡tela! XD

Saludos. Vuelvo al estudio, que yo no soy como él y necesito semanas para aprenderme cuatro tontáas.

R.I.P.

sábado, 26 de diciembre de 2009

(No) ha sido otro estúpido año más

Bueno, chicos y chicas, esto se termina, ya tenemos un añito más, aunque lo mejor sería decir uno menos para revolotear en este mundo. Pero bueno, en Otro Orden De Las Cosas, toca hacer balance del 2009:

-He conocido a gente genial. Que quizá no vuelva a ver jamás.
-Me he reencontrado con gente que pensé que no volvería a ver jamás.
-He pasado noches memorables con buena gente. Quicir, "buena".
-He tenido conversaciones que recordaré mucho tiempo. Creo que he aprendido más en bares que en clase.
-He aprendido a cocinar... ¡aunque algunos de ustedes digan que no! ¡Embaucadores!
-He visto salir el sol entre montañas de más de tres mil metros.
-He visto un atardecer que teñía el cielo de escarlata y carbón.
-He estado a punto de morirme.
-Me he fumado un cigarrillo bajo la lluvia.
-He subido al Canigó.
-Lo subí cargando con un bastón de dos metros porque tengo la manía de prometerme cosas extrañas.
-He salido de casa por la noche, solo, buscando a alguien que me dira una paliza. No encontré a nadie y terminé en un bar donde habían mis amigos, fijatetú.
-Me he tirado como una hora seguida riendo a carcajada limpia. Y eso que al minuto me estaba ahogando y ya no podía más.
-He llorado de rabia y de mierdapuraqueeslavida como hacía años que no lo hacía. Si es que lo había hecho nunca, creo que no.
-Me he enamorado.
-He dormido junto a la única persona que realmente he querido en toda mi vida.
-He tenido que suicidarme emocionalmente porque soy así de... soy asín.
-He tomado en cuenta la opción de tirarme de un quinto piso y dar el espectáculo a los transeuntes.
-He descubierto que la cocina japonesa es la polla en verso. Dios bendiga el sushi.
-He empezado a aprender japonés.
-He visto cómo un amigo se convertía en Gran Maestro.
-Hice dos tablas seguidas contra él.
-He aprendido a jugar al go. Bueno, "aprendido".
-También he aprendido a hacer el cubo de Rubik. ¡Un minuto y cinco segundos es mi récord!
-He vivido una de las situaciones más extrañas de mi vida en casa de un colega, a las tantas de la madrugada.
-He ido del Vendrell a la playa corriendo para llegar, bañarme, y tomarme un café y una cerveza bajo el sol de verano.
-He retado a un buen hombre a correr. Le gané contra todo pronóstico. Quiso venganza. Se la ofrecí. Volví a destrozarlo, humiliarlo. 2-0.
-Me he metido una santa hostia en bici que aún ahora veo estrellitas.
-He sabido que mi hermano iba a ser padre.
-Me hizo prometer no decírselo a nadie, tenía que ser sorpresa. A la semana, se lo había dicho a todo Dios xd
-Me he forrado en el casino jugando a poquer. Dos veces.
-Me he petado lo que había ganado en las discotecas de al lado. Las dos veces.
-He descubierto que todo Dios en Bola de Drac tiene nombre de comida o de cosas raras. En serio.
-He comprendido la relatividad especial. O eso creo, porque, "eh, tio, pero y si vas en tren y yo mido el...", "yo qué sé, joder, yo qué sé" xd
-Me está gustando la termo. Al loro.
-He sobrevivido cuatro días enteros con un miserable euro.
-Me he petado como 150 euros en un día. Sin saber cómo exactamente.
-He protegido a mi prima de las hordas de adolescentes descerebrados y sobrehormonados que se la querían petar. Josdeputa, rascáosla con una lija si tanto os pica.
-He ido al cine, solo, a ver una peli que, un poco más, y salgo en los créditos. Yo me entiendo.
-He descubierto que nací el año del tigre, lo cual me pareció una soplapollez cuando lo supe, pero ahora tiene su gracia.
-Celebré el 2 a 6 con un hombre de unos 50 años, gritando por callejuelas de Barna. Muy surrealista todo.
-Después de un concierto ska-hipi-raro me puse a cantar lo de "mil vuit cents noranta noou, neix..." pensando que alguna de las mil personas que allí había me seguiría. No lo hizo nadie. Bueno, uno. Pero nadie más. Muy chungo.
-Tirado por el suelo, a las tantas, me puse a discutir con otro sobre si Mozart era o no mejor que Wagner. Casi terminamos a hostias.
-Y algunas cosas que más me vale no soltar.


Y bueno, pese a que globalmente sigo sin rumbo fijo y a la deriva, aunque no sepa aún qué hacer con ella, localmente la vida tiene su gracia.

Así que, ¡al loro! ¡Que no estamos tan mal, hombre!

Saludos y buen 2010.

PD: Flipa, los del 92 ya serán mayores de edad. Empiezo a sentirme viejo.

sábado, 5 de abril de 2008

Camino a la gloria

El mundo del ajedrez vive en éxtasis siguiendo el nacimiento de un jugador, alguien que de buen seguro se convertirá en un hombre de referencia como Fischer, Kasparov o Karpov; viendo cómo se forja un mito, cómo un joven niño consigue poner en jaque a los Grandes Maestros más fuertes del mundo.

Magnus Carlsen, pese a sus 17 años, tiene detrás una vida llena de éxitos, un claro resultado de la suma de un talento natural, una educación ejemplar y un trabajo envidiable. De familia humilde, sus padres siempre buscaron estimular intelectualmente a sus hijos desde muy pequeños. Henrik Carlsen, su padre, intentó enseñar al joven Magnus a jugar al ajedrez, pero este no mostró ningún interés en absoluto. Aunque su curiosidad despertó tres años después: "Desde los cinco hasta los ocho años no jugué nada al ajedrez. A los ocho, mi padre empezó a enseñar a una de mis hermanas y, entonces, yo quería ganarla. Así que me puse también a jugar con mi padre. Ése fue el principal estímulo. Descubrí que el ajedrez era mucho más interesante de lo que creía a los cinco años."

Al ver el desmesurado potencial del joven Magnus, Henrik Carlsen, su padre vió que la escuela sería una tumba para el intelecto del joven genio, así que vendieron todo lo innecesario (coche, casa en alquiler...) y se fueron de viaje de ciudad en ciudad mientras Magnus jugaba torneos. Lejos de querer convertir a su hijo en una máquina del ajedrez, "el plan de mis padres siempre había sido tomar un año libre para viajar y enseñarnos el mundo a sus hijos. Así que ese año fue una buena oportunidad para hacerlo".

Así, en 2003, con solamente 12 años, el joven Carlsen dejaba la escuela para dedicarse completamente al ajedrez. Debido a su incuestionable calidad, en 2004 es llamado para jugar en el grupo C del torneo de Corus donde termina con una espectacular puntuación de 10.5/13, con una "performance" de 2702. Además, espectacular partida contra Spike Ernst lo catapulta aún más a la fama y algunos empiezan a referirse a él como "el Mozart del ajedrez". Ese mismo año, Carlsen consiguió ganar al excampeón mundial Anatoli Karpov y al día siguiente entabló con Garry Kasparov, el mejor jugador del mundo en ese momento. Algunos meses más tarde obtendría el título de GM (Gran Maestro), consiguiéndolo con 13 años, 4 meses y 26 días, el segundo más precoz de la historia. En ese mismo año, se converetiría también en aspirante al título mundial, aunque fué eliminado en la primera ronda por Levon Aronian.

En 2005, consiguió convertirse oficialmente en un candidato al título mundial y, de hecho, en el candidato más joven de toda la historia del ajedrez. En octubre de ese año, conseguiría, en el torneo Arnold Eikrem Memorial, una performance de 2792, con solo 14 años.



Lo siguiente os lo podéis imaginar. Ya en 2008, en el torneo de Corus, ya en el grupo A, obtuvo otra performance superior a 2800, terminando con 8 puntos de 13, empatado con Aronian en el primer puesto. Carlsen ganó cinco partidas, incluída una partida espectacular contra el actual campeón del mundo Vladimir Kramnik. Un mes después volvió a hacer una performance superior a 2800 en el torneo de Linares, terminando segundo, a 1/2 punto del campeón Viswanathan Anand, actualmente el único jugador con un ELO superior a 2800.

El ELO de ajedrez es algo así como el ATP del tenis: una puntuación que clasifica a los jugadores de mejor a peor como buenamente puede y que se actualizó el pasado 1 de abril. Anand sigue como líder siendo el único en sobrepasar la barrera de los 2800, pero Carlsen sube 32 puntos respecto la lista anterior y se planta como el quinto mejor jugador del mundo con solamente 17 años y habiendo subido 70 puntos en un año...



La espectacular trayectoria de Carlsen bien recuerda a la del difunto ex-campeón mundial Bobby Fischer y, aunque esperemos que su genialidad no lo lleve a la locura, esto es lo que necesitaba el ajedrez: alguien al que idolatrar, alguien como Fischer, como Kasparov, alguien que rompe con todo lo visto hasta ahora, alguien que sea capaz de ganar a Kramnik con negras, de sacarse de la manga jugadas imposibles, de devolver al ajedrez la magia de antaño.

Si con 17 años ya ha sido capaz de todo esto, ¿qué nos queda por ver?

domingo, 20 de enero de 2008

Adiós, Bobby

Es difícil, sino imposible, elegir a una sola persona como "el mejor ajedrecista de todos los tiempos". Pero sí es indiscutible que Robert James Fischer, Bobby Fischer para los amigos, es un claro candidato al título. Es quizá el más carismático de los ajedrecistas, ya sea por su innegable talento innato que tenía o por su seria locura mental, que a la vez se plasmaba en el tablero con jugadas que convertían una posición tranquila en una pesadilla para el rival.

Hijo de madre judía nacionalizada estadounidense y padre alemán, nació en Estados Unidos en 1943. Sus padres se separaron cuando él tenía dos años y a los siete, su hermana le enseñó a jugar al ajedrez. En poco tiempo ya vencía a su hermana y necesitó de jugadores más fuertes, así que se inscribió al club de ajedrez de su ciudad. A partir de ese momento, el ascenso de Bobby fué imparable. A los 13 años jugó contra Donald Byrne la denominada "partida del siglo" (verla online) y dos años más tarde se convertiría en el Gran Maestro más joven de la historia en aquel momento.

Mientras su meteórica carrera ajedrecística continuaba su vida tomaba caminos más tortuosos: empezó a mostrar sus primeros comportamientos antisemitas, causando riñas con sus compañeros judíos y demás. Sus maestros de la escuela lo recuerdan como un joven difícil. Dejó la escuela y pasó a recibir clases particulares, aunque su educación jamás conluyó en nada. Quizá fué este uno de los motivos que acentuaron aún más su excentricidad y empezó a ser un caso de locura.

A pesar del currículum que ya tenía a los 15 años, sus mayores éxitos se hicieron de rogar, ya sea por su comportamiento caótico e irracional o por la razón que fuese, Fischer no entró en la verdadera élite del ajedrez hasta años más tarde, donde acabaría saltando a la cumbre con el torneo mundial de 1972. Venció el torneo de candidatos, ganandose así el derecho a enfrentarse a Boris Spassky por la lucha al título de mejor jugador del mundo.


Este encuentro contra Spassky, llamado "el match del siglo", traspasó las fronteras del ajedrez como deporte y simbolizó la continuación de la guerra fría entre la antiga URSS, representada por Spassky y los EEUU, con Fischer. Debido a esto, el encuentro tuvo una repercusión mediática brutal y los gobiernos de ambos países se volcaron en el acto. Aunque quitando los simbolismos, el match ya de por sí tenía una importacia increíble: Spassky hacía tiempo que era campeón del mundo y que nadie le ganaba en un match, mientras que Fischer, que estuvo muchos años desaparecido, ahora había vuelto y había ganado el torneo de candidatos con una facilidad insultante.

En la primera partida del match, Spassky jugaba con blancas y terminó ganando. En la segunda partida, Fischer ni siquiera se presentó. Con el marcador 2-0 a favor de Spassky y con la incomparecencia de Fischer ya en la segunda partida, todo hacía pensar que Spassky volvería a salir como campeón del mundo otra vez, impugnable. Pero no fué así. Fischer volvió al tercer día, jugó, y machacó sin piedad al rival con las negras. A partir de este momento, Fischer solamente volvió a perder una vez más, las otras partidas o bien terminaron en tablas o bien Fischer destruyó a Spassky. Y las tablas fueron prácticamente todas en las últimas partidas, lo que quiere decir que Fischer se contentó con ir forzando las tablas una vez el marcador estuvo de su parte, y a Spassky no le quedó más remedio que ir viendo como poco a poco el match se le escapaba de las manos. El resultado final, 12½-8½ a favor de Fischer, undécimo campeón mundial.

Desgraciadamente, este también fué el fin de su carrera. Fischer no volvió a jugar ninguna partida oficial y en 1975, cuando tenía que jugar un match contra Karpov para defender su título de campeón del mundo, Fischer ni siquiera se presentó debido a que pidió a la FIDE exigencias que ésta rechazó. Karpov se convirtió en campeón mundial y Fischer perdió el título.

Desde entonces, jamás volvió a jugar en público y llevó una vida llena de excentricidades. Hasta 1992, veinte años después del match del siglo. Fischer aceptó jugar de nuevo (se dice que fué una jovencita de 19 años llamada Zita Rajcsanyi la que realmente convenció a Fischer para jugar) contra Spassky para conmemorar la fecha. Volvió a ganar y se quedó con el premio de 3 millones de dólares. Pero este segundo match se celebró en la antigua Yugoslavia, terreno bajo el bloqueo de EEUU, y Fischer fué considerado un traidor y entró en las listas de fugitivos de la FBI y la CIA. Fischer desapareció de nuevo.

Hasta 2004, cuando reaparició de nuevo en un aeropuerto de Japón y fué encarcelado inmediatamente. Fischer calificó el acto de secuestro, que el primer ministro japonés Junichiro Koizumi había recibido órdenes de George Bush. Mese más tarde, Islandia le daría asilo político de EEUU y se ordenó llevarlo a Reykjavik para darle la nueva cuidadanía. En 2007, le fue diagnosticada demencia senil y trastornos de personalidad dobles y triples y fue ingresado en un hospital de Islandia para mantenerlo bajo vigilancia. Moriría el 17 de enero de 2008, después de una larga y desconocida enfermedad, a los 64 años, número de casillas que tiene un tablero de ajedrez, la pasión que lo ha convertido en mito.



"De forma implacable y con una exigencia sin compromiso, mejoró las condiciones del juego, la consideración social del ajedrez y de los ajedrecistas. Fischer modernizó en la práctica aspectos arcaicos del juego y hubiera llevado a cabo por completo la conversión del ajedrez al profesionalismo de no haber descarrilado en el camino. Pero algunos demonios de su carácter y un excesivo individualismo acabaron por convertirlo en un ermitaño" - Garry Kasparov.

"Por carácter, Fischer es espontáneo y orgulloso. Dice lo que piensa. Pero a este tipo de personas les resulta muy difícil vivir en una sociedad moderna, y me parece que Fischer se encuentra muy sólo. Ésta es una de sus tragedias..." - Boris Spassky.

"Es difícil jugar contra la teoría de Einstein" - Mihail Tahl.

"El hecho de que la personalidad de Fischer ejerce un fuerte efecto sobre su oponente no ofrece dudas. Ese largo rostro de fanático que se cierne de forma constante sobre el tablero, los ojos ardientes, la exclusión del mundo exterior. Esos dedos largos, que retiran implacablemente piezas y peones del tablero... Así es cómo los rivales de Fischer pierden el control de sí mismos" - Alexander Kotov.

"
El mundo le recordará siempre como el mejor de todos los tiempos, el más genial, el más despiadado. Sus partidas no admiten detractores. Ajedrez en estado puro, la claridad y elegancia de Capablanca, el instinto asesino de Alekhine y la fortaleza mental y determinación de Lasker: eso era Fischer. No hay duda de que si alguien se acercó a la perfección en este noble arte, ese fue Robert James Fischer" - Miguel Illescas.

"Chess is war over the board. The object is to crush the opponent's mind." - Bobby Fischer

"I am the best player in the world and I am here to prove it." - Bobby Fischer