domingo, 28 de marzo de 2010

Things that I want, by M.R.

¿Que qué quería? Quería la inmortalidad. Controlarme a mí mismo. Amar hasta que el Sol muriese. Que la hierba fuese cada día más verde y, el cielo, azul. Descubrir el planeta, descubrirme a mi y decubrir a los que amo. Cruzar el Himalaya a pie y el Mar Rojo a nado. Quería conocimiento. Zambullirme en variedades sin métrica, pasear por espacios de Hilbert, ver dimensiones complejas, crear una diáspora bosónica, condensar fermiones, amaestrar el spin, cabalgar sobre rayos gamma, sobre taquiones, frenar púlsars con las manos, crear supernovas, alterar la entropía a mi antojo, descolapsar agujeros negros, acariciar antimateria, desgarrar el tejido del espaciotiempo de un grito, desprobabilizar la cuántica, forjar otro universo, vomitar tensores y eyacular spinors.

Y, por encima de todo, la quería a ella.

¿Que qué quiero? Una vez ves como, poco a poco, los sueños van evaporándose como humo delante tuyo, es difícil decir; pues se entra en un estado de muerte en vida en el que ya nada importa. Lo que le pido a la vida es simple: un ducados bajo la lluvia, una cerveza en la playa. Que el Sol vuelva a brillar. Que vuelva a saber quién soy y qué hago. Lo que le pido a la vida ya no es otra cosa que esa forma tímida de felicidad que es la esperanza.

Y que ambos soles vuelvan a brillar como antaño. Ambos.

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jueves, 18 de marzo de 2010

Ja sé que...




La adoro. Y creo que la gente de Bilbao lo sabe.

Saludos.

martes, 9 de marzo de 2010

Woman in white

Que bonita se puso ayer Barcelona.






Sí, es la zona universitaria. Tela.

martes, 2 de marzo de 2010

La vida (no) es bella

Se estaba consumiendo en su lecho de muerte, junto a sus seres queridos que lo habían acompañado toda la vida. Su mujer le tomaba la mano, ahora una mujer vieja y loca, que nunca le había amado, yéndose con otros de escondidas de jóvenes, susurrando detrás suyo de mayores. Se lamentó no haber podido cuidar y estar más por sus hijos cuando pudo hacerlo. Ahora ellos estaban viendo cómo su padre se consumía. No podría decirse que se alegrasen de ello, pero tampoco era algo que les apenara, como padre había estado más bien ausente y se había pasado la última parte de su vida siendo prácticamente una carga para ellos, era casi un alivio que se fuera el viejo de la casa. Además, dejaría una buena herencia a la que echar mano. De sus cuatro nietos solamente uno estaba presente, los otros tenían mejores cosas que hacer. Sus amigos, todos estaban o muertos o los había perdido siglos atrás.

Toda su vida había soñado con un futuro mejor, como si el presente solamente fuese un fantasma al que el Tiempo terminaría resquebrajando y mostrándole una vida maravillosa porque, estaba seguro, él había venido a ser feliz, a salir por la puerta grande entre aplausos, porque de otra forma la vida sería demasiado cruel. No puede ser todo tan miserablemente triste. Pero entendió que, al final de todo, puede serlo. Que, al final de todo, lo único que cuenta y que merece la pena es a quién amamos y cómo lo hacemos.

Se lamentó de la vida que había tenido. Nunca se la había tomado en serio, nunca se había planteado que lo que tenía era todo lo que tenía, y que no iba a conseguir nada más. Nunca entendió que los sueños, como decía Vicente Gallego, eran como alas de una mariposa que, al tocarlas el hombre, se deshacen. Nunca entendió que la vida era irreversible. Nunca entendió nada de la realidad.

Y, en una imposiblemente profunda sensación de impotencia, lloró de rabia de no poder volver a empezar, de enmendar los errores cometidos, de vivir de otra manera. Y, hundiéndose en una tristeza eterna, se preguntó qué habría sido de aquella chiquilla que conoció de joven. Entonces, murió. Y en la cama solamente quedó un corazón roto para siempre.

Y los errores no fueron enmendados y el tiempo perdido no se recuperó. Nunca jamás.




PD: Entrada número cien.

domingo, 14 de febrero de 2010

No es otro estúpido año nuevo

No, hoy no empieza otro estúpido año nuevo, hoy empieza el año del tigre ^^


Sí, eso namás, saludos.

miércoles, 10 de febrero de 2010

El cuento de la lechera

Estaba haciendo cuentas con la carrera, viendo qué me queda, qué he hecho y demás y de momento mi evolución semestre a semestre, contando los créditos aprobados, es esta:



Genial, ¿eh? He aprobado cerca del 70% de los créditos en dos semestres, es decir, en casi el 25% del tiempo que llevo en la carrera, lo cual es, cuanto menos, preocupante. Pero bueno, hecho está. A partir de ahora supongo que la cosa será diferente, porque básicamente he dejado de arrastrar las asignaturas por las cuales no tenía demasiado interés y empezaré a hacer algo que realmente me gusta... joder, ¡si parecerá que empieze la carrera ahora mismo! Así que he estado dando vueltas a cómo podría irme de aquí en adelante y cuánto me queda si hago lo que tengo que hacer, y me sale algo así:



Esto ya pinta mejor, ¿eh? Lo jodido es que no me parece del todo descabellado que la cosa siga esa gráfica... pero vamos, igual he cambiado, al menos eso espero, pero constancia y disciplina es algo que directamente no sé qué es, y si quiero hacer eso necesitaré y mucha, de ambas. Así que la otra opción es que siga como hasta ahora, en ese caso, se aprecia una ligera tendencia periódica en la primera gráfica, así que la cosa, si el semestre que viene no funciona y me hundo en la miseria, es bastante probable que siga el mismo patrón que en la primera gráfica:



¡Dios no lo quiera! Quiero pensar que mis ganas de comprender la relatividad general, geometría diferencial, mecánica quántica y el formalismo de la mecánica analítica podrán con mi inercia de ser un gilipollas. Y que mis mayores problemas sean estos.

PD: De hecho, si sucede lo de la tercera gráfica, terminaría en el grado, lo que sería el doble de terrible. Y me suicidaría. O algo, yo qué sé.

Saludos.

lunes, 1 de febrero de 2010

Weltschmerz

Weltschmerz:

1.- Término acuñado por el autor alemán Jean Paul usado para expresar la sensación que una persona experimenta al entender que el mundo físico real nunca podrá equipararse al mundo deseado como uno lo imagina
2.- Dolor psicológico causado por la tristeza que puede sufrirse cuando se comprende que las propias debilidades son causadas por la crueldad del mundo y circunstancias físicas y sociales. En este sentido, se puede sufrir de depresión y resignación, y puede convertirse en un problema mental.


¡Mi vida en una palabra!

Como colorario, la cultura alemana está a diez mil millas de cualquier otra cultura europea. Cuanto daño hizo el nazismo a este pueblo. Y como segundo colorario, adoro ver en ejemplos tan incisivos como este cómo la lengua que uno usa moldea su forma de pensar y viceversa. Aprender una lengua nueva no es solamente aprender una lengua nueva, es aprender una forma de ver el mundo nueva. Y las mates, en cierto modo, son el ejemplo más extraordinario de esto, aunque no estoy del todo de acuerdo con lo que acabo de decir, pero si me alargo ya no será un colorario sinó que se convertirá en el tema de la entrada, así que over and out.

Saludos.